VOLÚMEN 16 No. 2

Papel de la tamsulosina en el manejo de los cálculos renales y ureterales distales

La urolitiasis es una enfermedad que afecta aproximadamente el 8% al 15% de la población occidental1,2 y el dolor en flancos producido por el cólico renal es un síntoma de consulta bastante común en los departamentos de urgencias. Entre todos los cálculos renales, el 70% se encuentra en el tercio inferior de los uréteres y se ha observado que puede ocurrir la expulsión espontánea del mismo en el 25% al 53% de casos, cuando el cálculo tiene un tamaño entre 5 y 10 mm.2,3

En la actualidad, se han determinado varios factores que se creen pueden influir en el paso espontáneo de los cálculos (Tabla 1) y con el fin de que éste se presente, se puede usar inicialmente un tratamiento conservador que incluye hidratación y analgesia (antiinflamatorios no esteroideos) que alivie el edema de la submucosa y el espasmo del uréter. No obstante, este tratamiento puede no ser siempre suficiente y deben ser utilizadas otras opciones terapéuticas, como es el caso de los antagonistas del receptor adrenérgico α (pj. tamsulosina). Los receptores α1, son los receptores adrenérgicos más abundantes en las células musculares lisas del uréter y el bloqueo de ellos por medio de un antagonista específico inhibirá el tono basal, la actividad peristáltica y las contracciones ureterales.2

La tamsulosina es un antagonista selectivo de los receptores adrenérgicos α1A y α1D, los cuales se encuentran en la próstata, vejiga y a nivel ureteral distal e intramural. Además, es uno de los medicamentos de su clase que más se ha estudiado en el manejo de la terapia de expulsión médica y ha demostrado según las evidencias que reduce la necesidad de analgésicos, aumenta la probabilidad de expulsar el cálculo, así como que disminuye el tiempo de tránsito del mismo.4

Evidencias que demuestran que la tamsulosina es efectiva como terapia médica expulsiva de los cálculos ureterales2

Un estudio realizado por Basir Sayed y colaboradores evaluó los efectos de la adición de tamsulosina a la terapia estándar para el manejo de los cálculos ureterales. En este estudio aleatorio se incluyeron 90 pacientes mayores de 18 años con cálculo ureteral distal sintomático. Los criterios de exclusión fueron la presencia de infección del tracto urinario, hidronefrosis severa, múltiples cálculos, embarazo, lactancia, hipotensión, constricción ureteral o antecedente de paso espontáneo del cálculo en un episodio anterior, uso de medicamentos como alfalíticos, betabloqueadores o calcioantagonistas o deseo por parte del paciente de remoción inmediata del cálculo. Posteriormente, los pacientes fueron divididos en dos grupos, en el grupo A (n = 45) se incluyeron los pacientes que iban a ser tratados con la terapia estándar (hidratación y analgesia con diclofenac 100 mg IM a demanda) y en el grupo B (n = 45) los que iban a recibir la misma terapia más tamsulosina 0,4 mg/día por 4 semanas. El seguimiento de los pacientes se realizó hasta el momento en que hubo expulsión del cálculo o hasta que fuera necesaria una litotripsia de onda de choque o ureteroscopia.

El seguimiento incluyó la determinación de la tasa de expulsión del cálculo, tiempo para la expulsión, episodios de dolor y dosis analgésica total. Semanalmente, se realizaba una evaluación clínica, una radiografía renal, de uréteres y vejiga, así como ecografía abdominal.
Los investigadores observaron diferencias significativas entre los dos grupos con respecto al:

• Porcentaje de expulsión del cálculo (grupo A: 51,1% vs. 88,9% grupo B; p = 0,001)
• Tiempo promedio para la expulsión del cálculo (grupo A: 12,53 ± 2,12 días [rango: 6-22 días] vs. 7,32 ± 0,78 días [rango 2-11 días] grupo B, p = 0,04)
• Número de episodios de dolor (grupo A: 2,47 ± 1,41 vs. 1,53 ± 0,25 grupo B, p = 0,003)
• Uso promedio del analgésico durante la terapia (grupo A: 2,78 ± 2,7 [rango 0-10 ampollas] vs. 0,14 ± 0,5 [rango 0-2 ampollas]; p < 0,0001)
• Luego de 4 semanas de seguimiento, 22 pacientes en el grupo A y sólo 5 en el grupo B presentaban aún el cálculo (p = 0,001) y tuvieron que ser sometidos a alguna de las dos intervenciones mencionadas arriba.

De acuerdo a los resultados obtenidos en este estudio, los autores concluyen que el uso de tamsulosina aumenta el paso espontáneo de los cálculos ureterales distales y se relaciona con una reducción en la necesidad de los analgésicos o de intervenciones adicionales. Por tal razón, apoyan su uso concomitante con la terapia estándar del tratamiento de la urolitiasis.

La tamsulosina ayuda a expulsar los fragmentos del cálculo ureteral y a reducir el dolor luego de la litotripsia de onda de choque5

La litotripsia extracorpórea de onda de choque (LEOC) es el tratamiento preferido en el manejo de los cálculos menores de 20 mm y su éxito va a depender de la fragmentación y de la expulsión espontánea de estos fragmentos. Hoy en día, se han determinado varios factores que determinan si la fragmentación (tipo de cálculo y el litotriptor utilizado) o la expulsión (a nivel renal: tamaño y localización del cálculo, configuración del cáliz y transporte dinámico urinario; y a nivel ureteral: peristalsia, espasmo, edema) del cálculo sean exitosas o no.1,5