VOLÚMEN 16 No. 2
La combinación de una saponina esteroidal más un bioflavonoide es efectiva en el manejo de la insuficiencia venosa crónica y las venas várices
La insuficiencia venosa crónica (IVC), retorno inadecuado del flujo sanguíneo venoso en las extremidades inferiores, es un trastorno común que involucra el sistema venoso superficial o el superficial y el profundo al mismo tiempo. Las características de la IVC incluyen síntomas subjetivos (pj. dolor, calambres nocturnos o la sensación de calor, parestesias, pesadez o cansancio en las piernas) y signos (pj. telangiectasias, venas varicosas, edema, cambios en la piel o la presencia de úlceras venosas) relacionados con estasis venosa que resulta de la hipertensión en las venas (trastorno que se desarrolla del reflujo venoso y/o obstrucción venosa y es causada por lo general por anormalidades en la paredes o válvulas venosas, así como por cambios que se producen por una trombosis venosa previa).1
Las venas varicosas que se desarrollan de la distensibilidad anormal del tejido conectivo en la pared venosa, son las manifestaciones más comunes de la IVC. No obstante, se han observado casos en donde se presenta una IVC funcional asociada con patología de las venas pero no hay evidencia clínica de enfermedad varicosa.
Como resultado del deterioro de la microcirculación, pueden ocurrir cambios en la piel (pj. eczema venoso, pigmentación de la piel) y úlceras venosas (márgenes bien definidos y tienen un fondo cubierto con exudado amarillo, la piel circundante es eritematosa, hiperpigmentada o lipoesclerótica, son por lo general dolorosas y se demoran mucho tiempo en sanar). De acuerdo a estudios epidemiológicos poblacionales en varios países, del 25% al 32% de las mujeres y del 7% al 40% de los hombres tienen venas varicosas. En el estudio de Framingham, la incidencia por año de las venas varicosas fue de 2,6% en las mujeres y de 1,9% en los hombres.1
La etiología de las venas varicosas es multifactorial y puede incluir: aumento de la presión intravenosa causada por pasar períodos prolongados en bipedestación; aumento de la presión intraabdominal por un tumor, embarazo, obesidad o estreñimiento crónico; factores familiares y congénitos; vascularización secundaria causada por trombosis venosa profunda; o menos comúnmente por comunicación arteriovenosa.2 La severidad de la IVC se puede evaluar por medio de la Clasificación de los Signos Clínicos, Etiología, Distribución Anatómica y Disfunción Fisiopatológica (CEAP, por su sigla en inglés; Tabla 11

El tratamiento de la insuficiencia venosa crónica consta de una serie de medidas como los son la utilización de medias de soporte elástico (20 a 30 mm de compresión, con un gradiente de reducción de la presión desde la región distal a la proximal de la pierna)2, fisioterapia y masaje, uso de medicamentos venotrofícos y en ocasiones intervenciones quirúrgicas vasculares (indicaciones: insuficiencia venosa crónica, hiperpigmentación temprana, hemorragia externa, úlcera progresiva y dolorosa, tromboflebitis superficial o por razones cosméticas).2,3
Los medicamentos para las enfermedades venosas y linfáticas de los miembros inferiores tienen como objetivo reducir la presión capilarvenosa elevada que se produce por la presencia de unas válvulas venosas incompetentes y la obstrucción venosa; reducir la inflamación alrededor de la vena y la celulitis que usualmente acompaña al síndrome postflebítico; prevenir el desarrollo de nuevos episodios de tromboflebitis; y reducir la transudación en la microcirculación. Por ejemplo; los extractos hidro-alcohólicos provenientes de las raíces de Ruscus aculeatus (saponina esferoidal) han demostrado que tienen efectos sobre las grandes venas y vasos linfáticos. Los extractos de Ruscus producen constricción venosa por medio de la activación de los receptores α1 y en menor extensión los α2 de la pared venosa.3