VOLÚMEN 16 No. 2
El cilostazol es una opción terapéutica efectiva en el manejo de la enfermedad arterial periférica
La enfermedad arterial periférica (EAP) es un trastorno común que se diagnostica y se trata poco y produce una morbimortalidad importante. La prevalencia estimada de la EAP en pacientes mayores de 70 años está entre 14% y 29%. En el estudio Framingham del Corazón, la incidencia anual de claudicación intermitente en las personas menores de 44 años fue de 6 casos por 10.000 personas-año en hombres y 3 casos por 10.000 personas-año en mujeres. En las personas mayores de 65 años, la incidencia anual aumenta 10 veces (61 casos por 10.000 personas-año para los hombres y 54 casos por 10.000 personas-año para mujeres).
La claudicación intermitente, el síntoma clásico de la EAP, está presente en sólo 10% de los pacientes y aproximadamente el 50% de los pacientes con esta condición tienen síntomas atípicos en las extremidades inferiores, mientras que el otro 40% es asintomático. La heterogeneidad de las presentaciones clínicas puede explicar porque la EAP es diagnosticado y tratado en sólo 25% de los pacientes afectados. Adicionalmente, la EAP es un predictor importante de la ateroesclerosis sistémica y es considerada un equivalente de riesgo de enfermedad coronaria. El riesgo de muerte a 10 años en personas diagnosticadas de EAP es de 40%. Por ejemplo, Criqui y colaboradores encontraron que luego del ajuste multivariado por edad, género y otros factores de riesgo para enfermedad cardiovascular, los pacientes con EAP tienen un riesgo 3 veces más alto de muerte por todas las causas y 6 veces más alto de muerte relacionada con enfermedad cardiovascular que los pacientes sin EAP.1
En la tercera Encuesta Nacional de Salud y Examen Nutricional, el OR ajustado para la prevalencia de EAP fue significativamente mayor con el tabaquismo (OR de 4,2), etnicidad afroamericana (OR de 2,4), tasa de filtración glomerular de menos de 60 mL/min (OR de 2,2), diabetes mellitus (OR de 2,1) e hipercolesterolemia (OR de 1,7). Además, el riesgo de que la EAP progresara a isquemia crítica de la extremidad se aumentaba con la presencia de diabetes mellitus (OR de 4), tabaquismo (OR de 3), índice tobillo-brazo (cuantifica la severidad de la EAP y predice el riesgo de eventos cardiovasculares futuros; (Tabla 1) menor de 0,7 (OR de 2), índice tobillo-brazo menor de 0,5 (OR de 2,5), edad mayor de 65 años (OR de 2) e hipercolesterolemia (OR 2).1

Las medidas terapéuticas de la EAP incluyen el inicio de un programa de ejercicio supervisado, la modificación de los factores de riesgo (dejar de fumar, tratamiento de la hiperlipidemia, de la diabetes mellitus, de la hipertensión arterial), el uso de terapia antiplaquetaria y medicamentos específicos como es el caso del cilostazol.1
El cilostazol, es un medicamento aprobado por la FDA para el tratamiento de la claudicación, el cual actúa aumentando los niveles de la adenosina monofosfato cíclica (AMPc) por medio de la inhibición selectiva y reversible de la fosfodiesterasa tipo 3, proceso que lleva a producir vasodilatación, disminución de la agregación plaquetaria, de la formación de trombo arterial y proliferación del músculo liso vascular.
Además, el cilostazol ha demostrado que atenúa la cascada inflamatoria. Por ejemplo, en un estudio de Otsuki y colaboradores se encontró que el cilostazol inhibía el factor de necrosis tumoral α y los productos mediados por la molécula de adhesión celular vascular 1 (inhibición que puede ser por medio de la elevación del AMPc en las células endoteliales vasculares y que lleva a la prevención de la ateroesclerosis). También se ha encontrado que ejerce efectos benéficos sobre el factor de crecimiento derivado de plaqueta, la proteína quimioatrayente 1 de monocito y sobre el factor de crecimiento del hepatocito.
En otro estudio realizado por Lee y colaboradores, se sugirió que el cilostazol podía reducir los eventos cardiovasculares actuales y futuros a través de la mejoría en el perfil lipídico acompañado por una reducción en los niveles de la interleucina 6. Se ha postulado entonces que todos estos efectos sobre la cascada inflamatoria mencionados anteriormente son los que pueden llevar a mejorar la función de la extremidad inferior y los resultados cardiovasculares a largo plazo.2 Es cilostazol es un medicamento que está contraindicado en insuficiencia cardíaca y debe tenerse en cuenta que algunos agentes pueden interferir con su metabolismo: los antifúngicos tipo azoles, macrólidos, antiinflamatorios no esteroideos, omeprazol y bloqueador de canales de calcio, por lo que se recomienda que si es necesario administrar alguno de los medicamentos mencionados arriba se reduzca la dosis estándar de 100 mg dos veces al día a 50 mg dos veces al día, o que se descontinúe temporalmente el cilostazol. Adicionalmente, los pacientes deben evitar el consumo de toronja ya que inhibe la enzima citocromo P450 3A4.1,2