Elizabeth L. Jeglic, PhD. Profesora asociada, Departamento de Psicología, John Jay College of Criminal Justice, New York, NY.
La señora J, de 32 años de edad, llega a nuestra clínica de salud mental buscando tratamiento para depresión y ansiedad, además reporta haber intentado suicidarse tres veces. La señora J describe las dos primeras tentativas —que ocurrieron cuando estaba en la década de sus veinte después de finalizar una relación—como “llamados de atención” que fueron relativamente inocuos; sin embargo, su tercer intento fue una sobredosis de acetaminofén que ocurrió aproximadamente un año atrás, la cual obligó a su hospitalización y le generó un daño hepático irreparable.
La señora J reconoce que durante las últimas semanas ha estado pensando sobre la idea del suicidio casi de manera constante, en especial a medida que se aproxima el aniversario de la muerte de su prometido. Afirma que tiene al menos una botella llena de zolpidem en su gabinete de medicinas y tiene fantasías con ingerirla y simplemente “irse a dormir.” Muchos pacientes, sobre todo aquellos con depresión, experimentan pensamientos recurrentes de muerte o un deseo de morir, pero sólo el 10% intenta un suicidio1.
Para identificar a quienes están en riesgo más alto y asegurar su hospitalización, es vital evaluar cómo una historia de comportamiento suicida y otros factores tienen un impacto sobre el riesgo de tentativas futuras de suicidio. Por lo anterior, este artículo:
• Examina la investigación sobre los individuos que han tratado de suicidarse y los factores de riesgo para repetir dichos intentos. ¿Mi paciente intentará suicidarse de nuevo? Los factores de riesgo le ayudan a identificar a los pacientes que requieren hospitalización inmediata por seguridad. Elizabeth L. Jeglic, PhD. Profesora asociada, Departamento de Psicología, John Jay College of Criminal Justice, New York, NY.
• Describe las características de los pacientes con múltiples intentos.
• Explora la relación entre una historia de comportamiento de autoagresión y tentativas de suicidio.
Un predictor fuerte
Un intento previo de suicidio está entre los factores de predicción más fuertes de intentos futuros de suicidio2-4. En una muestra de adolescentes europeos clínicamente remitidos, aquellos que habían tenido un intento de suicidio fueron tres veces más propensos a repetirlo durante un año de seguimiento, en comparación con aquellos que nunca habían tratado de suicidarse5. Adicionalmente, Harris y colaboradores6 encontraron que los pacientes con una tentativa previa de suicidio fueron 38 veces más propensos a cometer suicidio que aquellos sin intentos previos.
Otros factores de riesgo
Otros factores podrían ayudar a predecir qué individuos continuarán involucrándose en un comportamiento suicida después de un primer intento (Tabla 1)7,8. Spirito y colaboradores7 realizaron un seguimiento a 58 adolescentes que hubieran tenido la intención de suicidarse por un total de tres meses después de su intento inicial: Siete (12%) realizaron un intento subsecuente y 26 (45%) reportaron ideas suicidas continuas. El afecto depresivo fue el predictor más fuerte de comportamiento suicida subsecuente, seguido por funcionamiento familiar pobre, dificultad en la regulación del afecto y desesperanza.

Desesperanza. Beck y colaboradores9 encontraron que los pacientes que obtuvieron un puntaje ≥9 en la Escala de Desesperanza de Beck (BHS) —la medición auto–reportada más común de desesperanza —fueron aproximadamente 11 veces más propensos a cometer suicidio que los pacientes con puntaje de ≤8. Un estudio de personas hospitalizadas que intentaron suicidarse encontró que los puntajes de BHS fueron predictores únicos de intentos futuros de suicidio10. Varios estudios han encontrado que las personas que se mantienen desesperanzadas de manera consistente son más propensas a matarse, en comparación con aquellos que tienen niveles fluctuantes de desesperanza11,12.
Diagnósticos psiquiátricos. Más del 90% de las personas que eventualmente cometen suicidio tienen un desorden mental diagnosticable8. Aunque casi todos los desórdenes del Eje I y II pueden incrementar la posibilidad de un intento de suicidio, ciertos desórdenes, entre los que se incluye depresión mayor, desorden bipolar, esquizofrenia, desórdenes de uso de sustancias, desórdenes alimenticios, desorden de personalidad borderline y desorden de personalidad antisocial, incrementan el riesgo más que otros8.